Hidrantes en redes contra incendios

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Los hidrantes y su conexión a las redes de agua contra incendios han sido importantes en protección contra incendios desde siempre. Fue así como en Roma se construyeron las primeras redes que tomaban agua desde acueductos suplidos por fuentes en las colinas alrededor de la ciudad y que por gravedad presurizaban redes de agua, las cuales eran utilizadas por los primeros bomberos de la historia1. 

Sin embargo, no fue hasta 1803, en Filadelfia, cuando Frederick Graft Sr., el ingeniero en jefe de dicha ciudad, introdujo el primer hidrante conectado a una red con tuberías de madera de agua presurizada, específicamente para protección contra incendios. En 1865, se instalaron, también en Filadelfia, los primeros hidrantes de hierro fundido similares a los que se utilizan hoy en día2.

El primer reto ingenieril de la red contra incendios fue entender ¿cómo se comportaba el agua en tuberías cerradas? En 1732, el ingeniero hidráulico francés Henri Pitot descubrió que la velocidad de un fluido es proporcional a la raíz cuadrada de su presión. 

Más tarde, en 1902, los ingenieros civiles americanos Allen Hazen y Gardner Williams desarrollaron una ecuación empírica, llamada Fórmula de Hazen-Williams, que se convirtió en la más ampliamente utilizada para el cálculo de agua en tuberías, incluyendo redes de agua contra incendios y rociadores automáticos. 

Desde el siglo XIX ha habido interés en establecer el mejor costo de un sistema de abastecimiento de agua para una ciudad que, además de suplir los usos domésticos, abastezca el caudal de líquido necesario para controlar un incendio. En 1892, el ingeniero hidráulico americano John Ripley Freeman, uno de los fundadores de la NFPA, publicó el tratado “Distribución de Hidrantes y Tuberías de Agua para la protección de ciudades contra los incendios”3. 

Este tratado sugiere que las tuberías que suplen riesgos residenciales deben ser de seis pulgadas como mínimo, mientras que otros riesgos deberían ser reemplazados por tuberías de ocho pulgadas. Propone, también, que la regla de espaciado de hidrantes debe ser de 76 m en distritos comerciales e industriales y entre 122 a 152 en áreas residenciales. Estas reglas se emplean todavía en las guías de diseño actuales4.

Caudales de Agua Contra Incendios

La NFPA 1-2015 (capítulo 18) incluye requerimientos mandatorios y específicos para establecer el flujo de agua contra incendios para la supresión manual de fuego en edificios de una ciudad moderna. NFPA 1 no requiere necesariamente que el caudal sea distribuido por una red de agua, aunque éste sea el método más común, sino que permite la utilización de reservorios, tanques a presión elevados, camiones cisterna y otros métodos aprobados que ofrezcan el caudal requerido (NFPA 1: 18.3.1.1). 

Esta norma, a través de la tabla 18.4.5.2.1, establece el caudal mínimo de agua contra incendios y su duración en horas para la extinción manual en diversos tipos de edificaciones, dependiendo del área del inmueble y su tipo de construcción. Éste es independiente al calculado para los sistemas contra incendios que pueda tener el edificio, aunque en inmuebles con rociadores no es necesario adicionar el caudal de los rociadores al de extinción manual. Se usa el que sea mayor de los dos. 

Esta norma establece también que los caudales para la supresión manual pueden ser reducidos en un 75 por ciento, si el edificio tiene rociadores automáticos, pero también que estos nunca pueden ser menores a 3785 lpm (NFPA 1: 18.4.5.3.2).

Número de hidrantes

El cantidad de hidrantes conectados a la red de agua pública debe poder ofrecer los caudales establecidos en la NFPA 1, en un radio de 305 m del edificio (NFPA 1: 18.5.4.2). El hidrante debe tener una área despejada de 36 pulgadas (91 cm) a su alrededor.

Marcación de los hidrantes

La NFPA 1 también requiere que los hidrantes sean marcados por un código de color que indique la clasificación de su caudal a 20 psi (1.4 bar) (NFPA 1: 18.5.10.3).  Esta presión se ha establecido como la mínima bajo la cual un camión de bomberos puede, sin problemas, succionar agua de un hidrante. 

La NFPA recomienda que el tope y las tapas sean pintadas de acuerdo con el esquema de color en la tabla anexa, aunque muchas jurisdicciones están utilizando anillos plásticos, con este mismo esquema de color, los cuales pueden ser instalados y modificados mucho más fácilmente.

 

TOMADO DE : https://www.seguridadenamerica.com.mx/noticias/contra-incendios